A. Dios llama a Abraham y…:
1. Recordemos:
· Dios no se aleja de su creación mortificada por el pecado. Seguirá llamando a los seres humanos para que tengan fe en él y le obedezcan. ¿Quién es el hombre lIamado por Dios y que la Biblia llama "nuestro padre en la fe"?
1. Recordemos:
· Dios no se aleja de su creación mortificada por el pecado. Seguirá llamando a los seres humanos para que tengan fe en él y le obedezcan. ¿Quién es el hombre lIamado por Dios y que la Biblia llama "nuestro padre en la fe"?
2. Leemos y meditamos: Gen 12,1-4
"Yave dijo a Abram: «Deja tu país, a los de tu raza y a la familia de tu padre, y anda a la tierra que yo te mostraré. Hare de ti una nación grande y te bendeciré. Engrandeceré tu nombre, y tu serás una bendición. Bendeciré a quienes te bendigan y maldeciré a quienes te maldigan. En ti serán benditas todas las razas de la tierra».
Partió, pues Abram, como se lo había dicho Yavé, y junto" con él se fue también Lot. Abram tenía setenta y cinco años cuando salió de Jarán".
·¿Qué pide y promete dios a Abraham?
·¿Cómo reacciona Abraham al llamado de Dios? ¿Cuáles son las características de la fe de Abraham?
·Mirando la fe de Abraham, ¿qué críticas harían ustedes de la fe de mucha gente?
·¿Para qué sirve la fe?
Los Patriarcas:
En la Biblia la etapa patriarcal sirve de puente entre los comienzos (Gn1 al 11) y el Éxodo. Recuerda la llegada y primer asentamiento en la tierra prometida y explica porqué los israelitas bajaron a Egipto. A la luz del momento en que actualmente viven, los israelitas interpretan estos relatos como la etapa de las promesas en la que el Seños se comprometió a darles lo que hoy disfrutan. Justifican así su origen y el derecho a la tierra que poseen.
La Biblia llama a Abraham el “padre de los creyentes”, modelo de fe y de obediencia. Obedecer en la fe, es someterse libremente a la palabra escuchada, porque se verdad está garantizada por Dios, la Verdad misma.
B. Dios llama a Moisés y lo envía a liberar a su pueblo:
1. Recordemos:
·Mirando la fe de Abraham, ¿qué críticas harían ustedes de la fe de mucha gente?
·¿Para qué sirve la fe?
Los Patriarcas:
En la Biblia la etapa patriarcal sirve de puente entre los comienzos (Gn1 al 11) y el Éxodo. Recuerda la llegada y primer asentamiento en la tierra prometida y explica porqué los israelitas bajaron a Egipto. A la luz del momento en que actualmente viven, los israelitas interpretan estos relatos como la etapa de las promesas en la que el Seños se comprometió a darles lo que hoy disfrutan. Justifican así su origen y el derecho a la tierra que poseen.
La Biblia llama a Abraham el “padre de los creyentes”, modelo de fe y de obediencia. Obedecer en la fe, es someterse libremente a la palabra escuchada, porque se verdad está garantizada por Dios, la Verdad misma.
B. Dios llama a Moisés y lo envía a liberar a su pueblo:
1. Recordemos:
· Los descendientes de Abraham tuvieron que emigrar de Canaán a Egipto, donde más tarde serán convertidos en esclavos. A Dios le duele el sufrimiento de su pueblo y decide liberarlo. ¿A quién envía Dios para liberarlo?
2. Leemos y meditamos: Ex 3,1-15
"Moisés cuidaba las ovejas de Jetró, su suegro, sacerdote de Madián. Una vez lIevó las ovejas muy lejos en el desierto y lIegó al cerro de Horeb, esto es, el Cerro de Dios.
EI ángel de Yahvé se presentó a el bajo las apariencias de una llama ardiente", en medio de una zarza. Moisés vió que la zarza ardía, pero no se consumía. Moisés se dijo: «Voy a mirar más de cerca esta cosa asombrosa, y saber por que la zarza no se consume».
Yahvé vió que Moisés se acercaba para mirar, y Dios lo llamó de en medio de la zarza: «Moisés, Moisés». Él respondió: «Aquí estoy». Yahvé Ie dijo: «No te acerques más. Sácate tus sandalias porque el lugar que pisas es tierra sagrada»
Y Dios agregó: «Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob».
Moisés se tapó la cara, porque tuvo miedo de que su mirada se fijara sobre Dios. Yahvé dijo: «He visto la humillación de mi pueblo en Egipto, y he escuchado sus gritos cuando lo maltrataban sus mayordomos. Yo conozco sus sufrimientos. He bajado para librarlo del poder de los egipcios y para hacerlo subir de aquí a un país grande y fértil, a una tierra que mana leche y miel, al territorio de los cananeos, de los heteos, de los amorreos, de los tereceos, los jeveos y los jebuseos. EI clamor de los hijos de Israel ha llegado hasta mi y he visto cómo los egipcios los oprimen. Ve, pues, yo te envío a Faraón para que saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel».
Moisés dijo a Dios: «¿Quién soy yo para ir donde Faraón y sacar de Egipto a los hijos de Israel?».
Dios respondió: «Yo estoy contigo, y esta será para ti la señal de que yo te he enviado: cuando hayas sacado al pueblo de Egipto, ustedes vendrán a este cerro y me darán culto aquí».
Moisés contestó a Dios: «Si voy a los hijos de Israel y les digo que el Dios de sus padres me envía a ellos, si me preguntan: ¿Cuál es su nombre?, Yo ¿qué les voy a responder?
Dios dijo a Moisés: «YO SOY EL QUE SOY». «Así dirás al pueblo de Israel: YO SOY me ha enviado a ustedes. Y también les dirás: YAVE, el Dios de sus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, me ha enviado. Este será mi nombre para siempre, y con este nombre me invocaran sus hijos y sus descendientes»".
· ¿Qué hace Moisés?
· ¿Quién se aparece en la zarza ardiente?
· ¿Qué misión confía el Señor a Moisés?
·¿Cómo reacciona Moisés?
·¿Qué le promete Dios?
Moisés:
No ha vuelto a surgir en Israel en profeta como Moisés, a quien Yavé trata cara a cara.
Moisés quiere decir “salvado de las aguas”. Era hebreo, pero se había criado en la corte del faraón. Moisés m testigo del maltrato que sufría un compatriota suyo, mata a un egipcio y tiene que huir al desierto.
En el desierto Dios sale a su encuentro y lo llama a conducir la liberación de su pueblo. Frente a las resistencias que presenta Moisés, Dios le dice: “Yo estaré contigo”.
Moisés enfrenta al Faraón con señales de terror. Finalmente guiado por Moisés, los israelitas salen de Egipto, cruzan el mar rojo y caminando por largos años por el desierto llegan a la tierra que Dios les había prometido. Anualmente los israelitas celebran su liberación el la fiesta de la Pascua con la cena del cordero pascual.
A lo largo del camino Moisés sufrió la incomprensión del pueblo. Aún así, no lo abandonó y siguió guiándolos para que fuera fiel a su Dios.
El encuentro el Éxodo en nosotros:
El recuerdo del Éxodo incendia nuestra memoria, quemando como un trapo nuestras viejas ideas sobre Dios, nuestro pesimismo desalentado, nuestros intentos infantiles de desentendernos de nuestros hermanos. Porque sus palabras vuelven a repetirnos, cada vez más adentro el secreto más sobrecogedor que la Biblia nos transmite: que nuestro Dios es una Dios a favor de todas las liberaciones; un Dios que oye, mira, recuerda se compadece, y toma partido, un Dios que, al elegir un nombre, decide ser llamado: “el que sacó de Egipto”, el que nos liberó de la esclavitud; un Dios que está siempre urgiéndonos a salir de la tierra maldita de la inhumanidad para hacernos entrar en una tierra de hermanos en la que manan la leche y la miel de la justicia, y de la paz, y de la libertad.
Una Dios que desde la zarza ardiente de su palabra, o desde la nube que envuelve el misterio de su cercanía, está queriendo el dolor y la opresión de sus hijos, está llamándonos a ser, como su siervo Moisés, como si hijo Jesús, alguien que sienta sobre sí todo lo que es esclavitud o muerte, de todo lo que aliena o empequeñece, compañeros solidarios que marchan junto a su pueblo, empeñando su vida que para la dignidad de todo lo que va haciendo que seamos hombres y mujeres libres.
· ¿Quién se aparece en la zarza ardiente?
· ¿Qué misión confía el Señor a Moisés?
·¿Cómo reacciona Moisés?
·¿Qué le promete Dios?
Moisés:
No ha vuelto a surgir en Israel en profeta como Moisés, a quien Yavé trata cara a cara.
Moisés quiere decir “salvado de las aguas”. Era hebreo, pero se había criado en la corte del faraón. Moisés m testigo del maltrato que sufría un compatriota suyo, mata a un egipcio y tiene que huir al desierto.
En el desierto Dios sale a su encuentro y lo llama a conducir la liberación de su pueblo. Frente a las resistencias que presenta Moisés, Dios le dice: “Yo estaré contigo”.
Moisés enfrenta al Faraón con señales de terror. Finalmente guiado por Moisés, los israelitas salen de Egipto, cruzan el mar rojo y caminando por largos años por el desierto llegan a la tierra que Dios les había prometido. Anualmente los israelitas celebran su liberación el la fiesta de la Pascua con la cena del cordero pascual.
A lo largo del camino Moisés sufrió la incomprensión del pueblo. Aún así, no lo abandonó y siguió guiándolos para que fuera fiel a su Dios.
El encuentro el Éxodo en nosotros:
El recuerdo del Éxodo incendia nuestra memoria, quemando como un trapo nuestras viejas ideas sobre Dios, nuestro pesimismo desalentado, nuestros intentos infantiles de desentendernos de nuestros hermanos. Porque sus palabras vuelven a repetirnos, cada vez más adentro el secreto más sobrecogedor que la Biblia nos transmite: que nuestro Dios es una Dios a favor de todas las liberaciones; un Dios que oye, mira, recuerda se compadece, y toma partido, un Dios que, al elegir un nombre, decide ser llamado: “el que sacó de Egipto”, el que nos liberó de la esclavitud; un Dios que está siempre urgiéndonos a salir de la tierra maldita de la inhumanidad para hacernos entrar en una tierra de hermanos en la que manan la leche y la miel de la justicia, y de la paz, y de la libertad.
Una Dios que desde la zarza ardiente de su palabra, o desde la nube que envuelve el misterio de su cercanía, está queriendo el dolor y la opresión de sus hijos, está llamándonos a ser, como su siervo Moisés, como si hijo Jesús, alguien que sienta sobre sí todo lo que es esclavitud o muerte, de todo lo que aliena o empequeñece, compañeros solidarios que marchan junto a su pueblo, empeñando su vida que para la dignidad de todo lo que va haciendo que seamos hombres y mujeres libres.


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